...Y aunque ya tarde entienda que el peor e infranqueable laberinto está en la propia interioridad (que no está el hombre dentro del tortuoso pasadizo sino al revés), seguirá insistiendo en recorrer uno y otro día -y otro más- las trajinadas veredas, desde el albor de la mañana y a lo largo de fatigosas tardes, hasta que al fin termine de perderse para siempre cuando caiga la noche. (R.Reinoso, dic.2008)
viernes, 20 de febrero de 2009
El test de Garvich
(Publicado en Crónicas Digitales de La Gaceta, el 18 de junio de 2008 - http://www.lagaceta.com.ar/nota/276981/Cronicas_Digitales/test_Garvich.html )
sábado, 7 de febrero de 2009
Cómo escuchar un libro

Publicado en La Gaceta.com el 5/2/09
http://www.lagaceta.com.ar/nota/312261/Cronicas_Digitales/Como_escuchar_un_libro.html
lunes, 2 de febrero de 2009
Domingo de fútbol
Antes de salir de casa con papá rumbo a la cancha, la mamá le envolvió en el cuello a Santi la bufanda nueva con los colores del club. Soplaba tan helado el viento que apagaba la caricia del sol y se colaba debajo de la ropa.
En el colectivo, los cantos y los gritos sonaban como una amenaza. Y después, en la tribuna del club, se queda un rato a solas con su momento mágico: sentarse en el escalón de cemento a comer la manzana confitada que le compra su papá. Con tanta gente, tantas banderas y papeles, estruendos de pólvora y gritos, debe apurar los bocados agridulces y quedarse atento como sin fuera a suceder algo.
Cuando empieza el partido y papá lo sube a sus hombros, Santi vuelve los ojos hacia un lado y arriba, donde siempre encuentra la mirada de la Nena. Pero ahora las banderas y el humo esconden su cara de muñeca y su gorro de colores lleno de cintas. Todos cantan gritando. A veces contentos, pero casi siempre enojados. Malas palabras. De ésas que se dicen como escupiendo. Ganamos.
Al final salen más felices y enojados todavía. Para que se maten esos hijos de tal cosa, gritan enarbolando banderas como lanzas. Una montonera desafiante. Antes de volver a casa el papá no lo lleva a tomar helado, como siempre, sino que se meten en medio de un montón de gente que grita y hace resonar tambores. No se anima a decirle que tiene hambre, ganas de ir al baño, hasta que después de un rato se van a esperar el colectivo. Aparece uno vacío pero no se detiene.
Los hinchas insultan a los gritos. Eh, Gordo, y ahora en qué nos vamos, le dice papá al tipo que sujeta de la mano a la Nena. Cuando la ve, a Santi se le acelera el corazón. Le estira la mano con la bolsa de pochoclo. Ella le dedica su mejor sonrisa. Desde un auto, una mujer grita a favor del equipo rival. Mala palabra. El conductor acelera. Los hinchas estallan en insultos.
El Gordo está desaforado y arroja el palo con la bandera, que se estrella contra el auto. Frenadas, gritos y más insultos. El Gordo invita a pelear. Quiere matar a alguien y se olvida de la Nena, que se queda inmóvil en la vereda, con los ojos llenos de espanto. Santi tiene ganas de abrazarla, pero el papá lo levanta y se lo lleva. Vamos, allá viene otro colectivo.
http://200.43.15.140/nota/275081/Cronicas_Digitales/Domingo_futbol.html