
Tenés que poner la palabra audiolibro en Google y elegir un link donde haya novelas, cuentos o poemas que te interesen -me explica Celeste-. Lo elegís y lo bajás con Rapidshare o Megaupload sin problemas porque tienen pocos megas y después lo descomprimís con el Winrar. Al archivo en MP3 lo podés cargar en el iPod o en la memoria del celular.
Ah. Qué interesante, le digo como si hubiera entendido. Ella sonríe y me tiende los auriculares. La voz de Camilo José Cela leyendo La Familia de Pascual Duarte lo sumerge a uno en la conciencia de un criminal que recuerda su vida antes de ser ejecutado.
Está bueno cuando lo lee una voz humana, como en las grabaciones de Cortázar y de Borges -prosigue la adolescente-. Pero hay otros archivos que tienen audio electrónico. Es la voz de una máquina, pero igual sirve. Podés leer una novela sin gastar la vista. Jaja.
Celeste se cambia las ojotas por unas zapatillas multicolores antes de salir rumbo al almacén. Su mamá le encargó una lista de compras e intervino en la charla para recomendarle un libro de Paulo Coelho que acaba de leer. Cuando la hija le pregunta si no lo tiene en MP3, la madre pone cara de impaciencia.
En la vereda, con la lista de compras en el bolsillo, Celeste se pone los auriculares y le da play a una novela de Paul Auster. La voz monocorde reanuda la historia de un escritor que juega a ser detective. Ahora Celeste ya no está en Barrio Jardín sino que deambula por un suburbio de Nueva York y presiente que el azar está a punto de ponerse a jugar con su destino.
Publicado en La Gaceta.com el 5/2/09
http://www.lagaceta.com.ar/nota/312261/Cronicas_Digitales/Como_escuchar_un_libro.html
Publicado en La Gaceta.com el 5/2/09
http://www.lagaceta.com.ar/nota/312261/Cronicas_Digitales/Como_escuchar_un_libro.html
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